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martes, 6 de abril de 2010

REGALOS DE NAVIDAD - APRENDER A COMPARTIR 07-04-2010

REGALOS DE NAVIDAD

Brevemente he comentado con anterioridad que las Diosas de la Luz de Hawaii acostumbran hacerle un regalo de navidad especial a su Niña Interior. Esto me resultó tan raro pero sin embargo no lo he desechado como ninguna de las enseñanzas recibidas.

Sabemos que es absolutamente necesario sacar a nuestro niño interior de su escondite, donde la mayoría de ellos se encuentran, y liberarlos de los traumas, miedos, sistemas de creencias que les hemos inculcado desde chicos, los que a su vez nos fueron inculcados a nosotros por nuestros padres, maestros, compañeros y todo el entorno en el que vivimos.

Creo que somos pocos los que estamos totalmente conscientes de lo que representa este niño interior. Me ha costado mucho el llegar a reconocer que esta denominación, la del niño interior, en realidad representa mi ser más íntimo, mi propio Ser central, el YO SOY, el Ser Divino cuya chispa reside dentro de nosotros, algunos la han podido despertar del todo y otros estamos trabajando en ello.

Todo esto para la mayoría de ustedes no es nada nuevo, pero lo comento para llegar al punto real de lo que quiero comentar. El comprar un regalo para esta niñita en realidad representa el reconocer mis deseos más profundos e internos, ¿qué es lo que yo, Alexiis, quisiera recibir? No se trata aquí de cosas que podríamos llamar fundamentales, como decir, “Quiero tener Abundancia, Salud, Relaciones, etc.”, sino que se trata de ese pequeño gustito, que a otros les podrá parecer ridículo, pero que a nosotros nos encantaría, porque nos indicaría que como niño se nos toma en serio y se considera nuestros deseos.

Yo lo he conseguido y es tan hermoso verla contenta y les sugiero que todos se dediquen un poco a pensar lo que esto representa en el fondo, porque no es solamente regalar o comprar algo, por ahí puede ser una linda flor, una piedrita, o alguna cosa que a nuestro Ser Divino le gusta.

APRENDER A COMPARTIR

La mayoría de nosotros, los occidentales, de una forma u otra creemos en Jesús, ya sea como el Hijo de Dios, como el Maestro, como Sanando o como sea. No importa que casi todos sabemos que la fecha de nacimiento del 25 de diciembre no es la correcta, pero igualmente somos arrastrados por todo nuestro entorno para considerarlo un día festivo, sin que sea necesario celebrarlo como el día religioso que tendría que ser.

Muchos lo celebramos por la fiesta linda que es, algunos con la añoranza de la nieve, el fuego en la chimenea o todo lo que ello incluía. Otros como celebración de gran alegría en la cual después de la medianoche del día 24 se sale a visitar a la familia para brindar juntos, o a visitar a los amigos. Algunos incluso la pasamos solos, con nosotros mismos, sin que ello sea un drama.

Pero a lo que voy es, ¿cuántos de nosotros en todo el festejo, los regalos debajo del árbol, la sidra, el pan dulce, las nueces o la gran comida, empleamos aunque sea un momento para pensar en el Maestro, para desearle Felices fiestas, o incluso para poner un plato para Él en la mesa? Es una costumbre que nuestros antepasados sí cumplían y que me parece genial.

Nuevamente, no me estoy refiriendo a nada religioso, sino al sentimiento de HERMANDAD que tendríamos que tener con todos los seres vivientes, ya que todos somos Uno y como tal, ¿cómo nos gustaría encontrarnos frente a una puerta cerrada, que contiene el consabido árbol de Navidad, pero que no está abierta para nosotros? Como somos seres espirituales podemos entrar al salón aún sin que nos hayan abierto la puerta, nos sentamos discretamente en una silla y observamos la alegría, el brindis, cómo se van entregando los regalos a uno tras otro, pero para nosotros no hay nada, ni un mínimo saludo, ni una mínima sonrisa.

Creo que todos tenemos que tratar de ubicarnos en ese lugar y aprender que tenemos que compartir nuestra alegría, ¿porqué no saludar al transeúnte en la calle y desearle Felices fiestas?, ¿porqué no darle una sonrisa al empleado que nos atiende mal por el cansancio que siente después de un día de un trabajo muy intenso?, ¿porqué no tener en casa algunas galletas, o lo que sea, para dárselo a los que nos tocan la puerta pidiendo? Simplemente brindemos una sonrisa e irradiemos el amor que sentimos, para alegrar un poco la vida de los que aún no han encontrado la luz.

Amigos, todos nosotros tenemos el poder de irradiar muchísimo amor y luz, hagamos que estas fiestas realmente sean Fiestas de Amor y Luz para toda la humanidad. ¿Cómo?, muy simple, enviando nuestro amor y luz al universo y que de ahí se esparza sobre todo el planeta, nutriendo a nuestra querida Madre Tierra, a la que también deberíamos felicitar, y luego que esa energía se vaya expandiendo y expandiendo a todos los continentes, mares, océanos, ríos. A las tierras y a todos los humanos, al reino animal, vegetal, mineral. Démonos cuenta que Nosotros También Somos Dios y como tal con nuestros pensamientos de Luz y de Amor podemos hacer tanto, pero tanto bien.

OBSERVACIÓN

Sabemos que no hay casualidades, pero ¿cómo se explica esto? Estoy escribiendo todo lo de la Navidad, que correspondía al año 2005 y justo mientras escribo siento el sonido que hace mi bandeja de entrada del Outlook y me entra un mensaje deseando Feliz Navidad. ¿Qué es esto, “Casualidad”?

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