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PENÚLTIMO LIBRO

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sábado, 26 de marzo de 2011

FUENTE LIBRO ¨ENSEÑANZAS ESPIRITUALES¨ DEL MAESTRO ENOCH Y DRA. AKALISUN 9- ENSEÑANZA LA MADRE TIERRA

Al igual que tenemos que aprender a amarnos y amar a los demás, también tenemos que aprender a amar al planeta tierra y todos los seres que lo habitan, y cuando digo amarlo digo también cuidarlo.

Muchos seres espirituales lo son solo de palabra pero no con hechos y esa es la diferencia entre un ser de luz y uno que se dice espiritual pero que no actúa como tal.

Los seres de luz tienen que demostrarlo con su actuación diaria.

Tienen que hacer la diferencia y una de las formas de demostrarlo es preocupándose y ocupándose del planeta tierra.

En las escuelas debía de haber una asignatura que nos explicara lo que son los elementales pero no la hay, y a lo largo de nuestra vida es poco probable que tengamos la suerte que yo tuve de conocer a un chaman (hombre de saber) y me enseñará a amar los árboles, a pedirles permiso si cortaba una hoja y a recargarme de su energía.

Algo que era habitual entre los primeros pobladores de la tierra y que se ha ido trasmitiendo de unos pueblos a otros.

De esto saben mucho los indios o indígenas de todos los tiempos. Ellos son los que aun mantienen el contacto con los elementales.

¿Qué son los elementales, o espíritus de la naturaleza?

Son seres del mundo espiritual, conectados directamente con los cuatro elementos: Agua, Tierra, Aire, y Fuego.

Se encargan de la creación y cuido de la naturaleza. Son anteriores a la aparición del hombre en el planeta, incluso antes de que se creara el planeta tal como lo conocemos porque son ellos los que ayudaron al Plan Cósmico a crear los bosques, ríos, montañas, atmósfera, lluvia, etc.

Es curioso como a lo largo de la historia de la humanidad esa información se ha ido transmitiendo de pueblo en pueblo y de sitios y tiempos tan lejanos como los Sumerios, Caldeos, Egipcios, Chinos, pueblos indígenas de África, Asia, Polinesia… Los dibujos que se encontraron los muestra casi idénticos sin importar lo lejos que estuvieran unos de otros.

Se les considera espíritus juguetones, animados, traviesos, en su nivel de conciencia se le puede considerar como un niño que no tiene muy claro el bien del mal.

Los elementales del Fuego se llaman: Salamandras

Los elementales del Agua se llaman: Ondinas o Ninfas

Los elementales de la Tierra se llaman: Gnomos

Los elementales del Aire se llaman: Silfos

Cuando vamos paseando por el campo o estamos en el mar tenemos que tener un pensamiento de amor para esos seres que han ayudado a crear algo tan hermoso como es este planeta.

Tenéis que pedir permiso cuando valláis a cortar una rosa o una planta, porque la planta tiene vida muy elemental pero la tiene.

Si hacemos esto os daréis cuenta que inmediatamente la planta responde creando flores preciosas y os crecerán unas plantas verdes y frondosas.

Un secreto que os voy a trasmitir: si vuestra planta se está muriendo, una de las formas de darle vida es poniendo alrededor del tallo trozos de cristal de cuarzo.

Las puntas tienen que estar dirigidas hacia el tallo. En poco tiempo veréis como empiezan a crecer hojas nuevas.

El planeta tiene vida propia y ya está cansado de tanto dolor, de pruebas nucleares que le crean grandes heridas, de productos químicos enviados a la atmósfera y sobre todo de ataques psíquicos de cada uno de nosotros con nuestros pensamientos y palabras negativas.

Dejamos de ser aliados de los elementales para convertirnos en verdugos de la madre tierra.

No nos damos cuenta que lo que le pase a ella nos pasa a nosotros.

Somos capaces de quemar los bosques sin pensar en las consecuencias.

No nos paramos a pensar que con esta acción nos estamos matando nosotros porque un bosque no es solo un grupo de árboles, también es un lugar donde hay vida.

En ellos viven millones de especies que dan vida al planeta y crean una cadena alimenticia donde todo es armonía.

Se evita la erosión que crean las lluvias y se hace magia porque se crea oxigeno, algo vital para nuestra supervivencia.

No solo el que quema el bosque intencionadamente es responsable, también aquel que deja una botella de cristal, tira una colilla de cigarrillo encendida o el que enciende una fogata sin las precauciones necesarias.

El ser ignorante de esto no nos exime de la responsabilidad.
Todos formamos parte de una cadena y lo que hace uno repercute en los otros. Por eso nadie está libre de lo que haga un irresponsable o alguien que está aun dormido.

Lo malo de esto es que muchos de los que se dicen trabajadores de luz se olvidan de que lo son a la hora de llamarle la atención a alguien que tira una botella al suelo y tampoco la recoge con lo que se convierte en cómplice.

Es más fácil hacer oídos sordos y ojos ciegos que tener la valentía de defender tus creencias.

Nada es gratuito en el mundo espiritual y cuando se te han dado conocimientos es porque los tienen que poner en práctica.

Si no lo haces estás perdiendo la oportunidad de crecer y ser cada vez mejor y te estancas en tu crecimiento espiritual.


En el año 2004 nos mudamos mi marido y yo a Orlando. A los pocos días de llegar, anuncian la llegada de un huracán.

Esta experiencia la cuento en una carta que posteriormente envíe a mis amigos.

Hoy quiero compartirla con vosotros porque es esclarecedora de cómo trabajan los elementales si se les pide ayuda.




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