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PENÚLTIMO LIBRO

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jueves, 25 de marzo de 2010

Noviembre 14, 2006 Segunda Parte

Ahora, el 23 de octubre de 2005, poco a poco tendré que ir juntando los pedacitos para armar el rompecabezas que es Alexiis y ahora me acuerdo, que en un momento dado Kahu nos dijo que a Kirael le encanta armar un rompecabezas y si una pieza no quiere calzar bien, le da un golpe para que sí lo haga.

Pondré a prueba este sistema porque en el momento lo único que ansío es estar de regreso en mi hogar. Parece que me he desinflado. La sensación es que soy de nuevo la antigua Anita, total-mente cansada, agotada, porque fue un trajín tremendo. Necesito llegar a casa y de a poco, con la ayuda de los mensajes recibidos, realmente traer a luz y reforzar a Alexiis, ya que la pobre todavía es muy débil y los embates son muchos.

Al final del viaje estuve otra vez SOLA, totalmente sola, por lo menos es eso lo que sentí. En casa tendré que ponerme a encarnar todo lo recibido, ya que estoy totalmente consciente de que estuve a unas alturas fabulosas, tal como se ha visto a través de todas mis vivencias, pero en el momento actual no es así.

Ahora es como que enloquecí durante este viaje, y ahora tengo que hacer crecer la flor oculta que se halla dentro mío, que sé que existe, pero que tiene que desplegarse y mostrar todo lo bello que tiene.

Me dijeron que se había confirmado que Kirael le dijo a Kahu “pero vas a hablar con Anita pronto”, pensando que se iba a hacer un mensaje telefónico, como se acostumbra hacer allí. Dicho sea de paso, hasta el día de hoy, 13 de noviembre del 2006, ese mensaje nunca llegó, pero en aquel momento tenía muchas esperanzas.
El tiempo que siguió a eso fue bastante tumultuoso, no sabiendo realmente quién era, el agotamiento físico del viaje, tener que encarar toda la personalidad nueva de Alexiis, les aseguro que no me resultó fácil, pero debido a que acepté como verdad las lecturas que me hicieron, traté de encaminarme en el nuevo sendero.

OBSERVACIÓN

Esta observación la estoy intercalando, ya que me pasa algo raro con esta segunda parte del libro. La primera me salía tan fluida, no me costaba nada, era como si los dedos volasen sobre el teclado a veces no yendo lo suficientemente rápidos para expresar los pensamientos que se acumu-laban en la cabeza.

Tal es así que me hice un aparte para anotarme cosas sueltas para no olvidarlas y luego in-tercalarlas cuando correspondiese, todo fluía que era un contento y para mi gran asombro personal, ya que no había creído que eso me iba a ser posible.
Ahora fijándome en las fechas me doy cuenta que la primer parte la empecé el 15 de octubre del 2006 y ya en menos de un mes la había terminado. ¿Pero, ahora qué pasa? Hoy es el 17 de no-viembre y apenas he escrito 7 páginas y me ha pasado más de una vez que he abierto la página para escribir y la he vuelto a cerrar por no saber como seguir.

Me estuve excusando a mi misma por la cantidad del otro trabajo que tenía, porque no es que estaba sentada sin hacer nada, pero hoy por ejemplo me acosté a las 8 de la noche, sumamente cansada, para luego volver a levantarme, venir a la computadora, trabajar en infinidad de cosas y cuando abrí esta parte me encuentro que había comenzado un párrafo y no me acordaba lo que quería comentar.

Volví a cerrar la computadora y me fui a acostar, pero, como me pasa tantas veces, la mente no me deja tranquila. Son las 12 de la noche y aquí estoy, con un montón de cuestionamientos propios que repentinamente me surgieron y creo que estoy dando con la razón de mi problema para seguir con el relato.
Les he enviado la primer parte y muchos me han escrito de que les gustaba o encantaba lo que había expresado y repentinamente ahora lo siento claramente, de nuevo ha vuelto a surgir mi personalidad de Anita, que no puede creer que eso sea posible, que incluso está evitando el contacto con los Maestros, no poniéndome a recibir mensajes, ojo, por supuesto con la excusa valedera de no tener tiempo.

¿Será posible que otra vez me he deslizado hacia abajo? Yo sé, porque yo misma lo enseño en mis clases de metafísica, que el camino espiritual no es un camino ascendente constante. Vamos un trecho para arriba y volvemos a resbalar hacia abajo. Ahora lo importante es que consigamos frenar la bajada antes de llegar al punto más bajo, y que iniciemos nuevamente la subida. O sea, que para mí el camino es de subida, una bajada, nueva subida, otra bajada y así sigue, siendo lo importante darnos cuenta que de cada bajada luego subimos más alto.

Lógicamente lo importante es que a lo largo del camino, siempre fijándonos en el trecho total recorrido, veamos que hay una subida mayor que bajada. Incluso a mis alumnos les recomiendo al comienzo que anoten sus logros para que, cuando se produzcan estas bajadas, uno tenga su propia anotación como referencia y sabe que uno no se está esforzando en vano.

Es increíble que después de tantos años que he enseñado eso infinidad de veces, ahora yo misma tenga que volver a recurrir a ello para darme nuevamente el ímpetu para el ascenso.

Les cuento que al escribir esto me doy cuenta de que estoy en lo cierto, ya que esto me está saliendo fluido sin tener que pensar sino que las ideas se van engarzando una tras otra, así que tengo la esperanza de haber vuelto a encontrar el hilo conductor para seguir adelante.

Necesitaba escribir esto para aclarármelo a mi misma y como siempre para que a otros les sirva de guía, de que no importa cuánto se haya avanzado en el camino, evidentemente, aunque uno no lo crea, se presentan estos tropezones. Lo importante es reconocerlos como tales y así poder superarlos.

Bueno, creo haberlo conseguido así que trataré de seguir relatando la historia de Alexiis.

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