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viernes, 16 de abril de 2010

17-04-2010 NUEVOS PROBLEMAS FISICOS - LA VEJIGA

Repentinamente empecé con una cistitis muy fuerte, con anexos, tal es así que tuve que llamar al médico aunque soy reacia a la medicina tradicional. Vino una doctora y me dijo que es una infla-mación, que tome un remedio y dentro de pocos días iba a estar mejor.

Pero, tal como es mi costumbre, comienzo a preguntarme porqué, ¿qué es lo que me quiere decir mi cuerpo?, ¿qué es lo que no llego a ver?. Tengo un libro de Louise Hay que da indicación de todas las enfermedades, pero la cistitis no figura, y entonces recurrí a lo mejor que considero que hay que es “La Enfermedad como Camino” por Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke, que es un método para el descubrimiento del sentido profundo de las enfermedades. Dethlefsen es licenciado en psicología y Dahlke es doctor en medicina y psicoterapeuta.

Dado que considero que esta es una enseñanza que nos atañe a todos, me tomo la libertad de copiar a continuación lo que ellos comentan al respecto:

LA VEJIGA

La vejiga es el recipiente en el que la orina, es decir, todas las sustancias desechadas por los riñones, espera poder salir del cuerpo. La presión que provoca la orina acumulada, impulsa a la eva-cuación, la cual produce alivio. Todos sabemos por experiencia que muchas veces las ganas de orinar están relacionadas con determinadas situaciones. Siempre son situaciones en la que el individuo se encuentra bajo presión psíquica, ya sea un examen, un tratamiento o condiciones similares que generan ansiedad o tensión. La presión, experimentada primeramente en el plano psíquico, pasa al plano físico y se manifiesta en la vejiga.

La presión siempre nos insta a soltar y relajarnos. Cuando somos incapaces de atender esta llamada en el plano psíquico, tenemos que hacerlo a través de la vejiga. De este modo se experimenta claramente la magnitud de la presión de una situación, cuán dolorosa puede llegar a ser si no se la libera y qué alivio se siente al liberarla. Además, la somatización permite transformar la presión que se experimenta de modo pasivo en una presión activa, puesto que, con el pretexto de ir al aseo, puede interrumpirse y manipularse casi cualquier situación. El que tiene que ir al aseo siente una presión y, al mismo tiempo, la ejerce – eso lo sabe el estudiante tan bien como cualquier paciente y siempre, in-consciente pero infaliblemente recurre a este síntoma.

La relación entre síntoma y manipulación de poder que está especialmente clara en este caso, desempeña, también un papel importante en todos los síntomas. El enfermo siempre tiende a utilizar sus síntomas como medios de presión. Con esto abordamos uno de los más grandes tabúes de nuestro tiempo. El afán de dominio es un problema básico en el ser humano. Mientras el individuo tiene un Yo, ansía dominar. Cada <... pero yo quiero>, es expresión de este afán de dominio. Ahora bien, dado que, por otra parte, el poder se ha convertido en un concepto muy negativo, los humanos se sienten obligados a disimular su juego. Son relativamente pocas las personas que tienen el valor de declarar y asumir abiertamente su ansia de poder. La mayoría trata de imponerse indirectamente. Para ello utiliza ante todo los medios de la enfermedad y del desamparo social. Estos medios son relativamente seguros; no serán cuestionados porque los procesos funcionales y el medio social están por encima de toda sospecha.

Dado que casi todo el mundo utiliza, en alguna medida, estos medios para sus propias estra-tegias de dominio, a nadie interesa que sean desenmascaradas y toda tentativa dirigida a este fin es rechazada con viva indignación. Nuestro mundo es coaccionable por la enfermedad y la muerte. Por medio de la enfermedad casi siempre puede lograrse lo que, sin síntomas, nunca se conseguiría: aten-ción, compasión, dinero, tiempo libre, ayuda y poder sobre los demás. Este beneficio secundario de la enfermedad que se consigue utilizando el síntoma como instrumento de dominio no pocas veces impide la curación.

El tema del “síntoma como expresión de dominio” está patente en la enuresis. Si durante el día un niño está sometido a una presión tan fuerte (padres, escuela) que no puede relajarse ni formular sus propias pretensiones, la enuresis nocturna resuelve varios problemas a la vez: permite la relajación de la presión sufrida y, al mismo tiempo, proporciona la oportunidad de hacer que los padres, siempre tan fuertes y poderosos, queden reducidos a la impotencia. Por medio de este síntoma, el niño, encubiertamente, desde luego, responde a la presión que soporta durante el día. Y no hay que olvidar la relación existente entre la enuresis y el llanto. Ambos sirven para descargar una presión interna. Por lo tanto, la enuresis podría describirse también como un “llanto inferior”.

En todos los demás síntomas de la vejiga intervienen los temas comentados hasta ahora. En la cistitis o inflamación el escozor al orinar indica claramente cuánto duele al paciente “dejarlo correr”. Las frecuentes ganas de orinar sin evacuación de líquido o con una evacuación mínima denotan in-capacidad de desasirse de un tema, a pesar de la presión. En todos estos síntomas, hay que recordar que las sustancias o, en su caso, temas que hay que dejar correr ya están pasados y no representan más que lastre.
Las enfermedades de la vejiga plantean las siguientes preguntas:

1. ¿A qué cosas me aferro, a pesar de que están superadas y esperando ser evacuadas?
2. ¿Qué hace que yo mismo me someta a presión y la proyecte sobre otros?
3. ¿Qué temas superados tengo que dejar correr?
4. ¿Por qué lloro?

Muchas veces este libro me ha ayudado a darme cuenta de lo que estaba pasando y lo que a nivel consciente no quería ver. ¿Será la separación de mi amiga?, aunque también tengo que reco-nocer que no es la primera vez que me enfermo durante el mes de febrero, generalmente me cuesta aceptar que esto se pueda deber a que es un mes en el que hace 8 años tuve un problema muy serio porque me entraron 25 cm de agua durante una de estas lluvias torrenciales a mi casa, y justo mi esposo estaba con un ataque cardíaco, y todo lo que ello involucró, y que finalmente falleció ese mismo mes.

Entiendo que no hay muerte y nunca lo he llorado ya que siempre he sentido que simplemen-te se fue de viaje y que se me adelantó y que ya nos volveremos a encontrar. Así que a nivel racional esto no puede ser, pero sin embargo durante el mes de febrero hay algo que pasa que me saca del equilibrio que trato de mantener en mi vida.

Trato de aplicar todas las enseñanzas que hemos aprendido, no temiendo yo misma a la muerte, estando feliz con el camino emprendido y de cómo se van dando las cosas, y sin embargo, hay algo – que no llego a definir – que me hace trastabillar.
En fin, quería comentarles esto como siempre en el afán de que ustedes puedan aprender de los tropezones que doy.

WebSite: http://historiadeunatransformacion.blogspot.com/

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